A sus tan solo veintiún años, ya ha sido descrita como una pianista que asume la música con «pleno y autoritario dominio», con una articulación de extraordinaria precisión y una sonoridad cuya "pátina de mármol" ha suscitado comparaciones con grandes figuras rusas como Emil Gilels y Bella Davidovich. Otros críticos han destacado su «técnica inexpugnable», su «sonoridad arrolladora», su «control estructural» y una madurez muy superior a la que cabría esperar de su edad. Las palabras varían, pero la impresión es unánime: Gevorgyan no es simplemente una joven pianista de extraordinario talento. Es una artista con autoridad.
Su interpretación lleva consigo el peso de la tradición pianística rusa, pero nunca como imitación. Está forjada por la disciplina, la arquitectura y una actitud casi ascética ante su propósito artístico. En sus manos, el virtuosismo no es un adorno. Es dirección. Color, fuerza y claridad se mantienen en equilibrio gracias a una inteligencia musical que permite incluso a los pasajes más complejos respirar con natural elegancia.
Artista Joven de Yamaha y laureada en más de cuarenta concursos internacionales de piano, Gevorgyan ya ha recibido importantes reconocimientos en todo el mundo, entre ellos los primeros premios en el Cleveland International Piano Competition for Young Artists y en el Van Cliburn Young Artist Competition; el Prix du Bern; el Discovery Award de los International Classical Music Awards; el Grand Prix del Russian National Orchestra Competition; y la distinción de finalista, junto con un Premio Especial, en el International Piano Competition de Chopin en Varsovia.
Ha actuado como solista junto a orquestas como la NHK Symphony, Sapporo Symphony, Dallas Symphony, Sydney Symphony, Auckland Philharmonic, Orchestra of St. Martin in the Fields, Lucerne Symphony, Brussels Philharmonic, Warsaw Philharmonic, Prague Symphony Orchestra, Belgrade Philharmonic, Filarmonica de Bologna, Mariinsky Orchestra, Russian National Orchestra, Stuttgart Philharmonic y Armenian National Philharmonic, entre muchas otras. Con la orquesta de la Novaya Opera realizó un impactante debut como solista y directora en el Concierto para piano nº 3 de Prokófiev. Asimismo, interpretó el Concierto para piano nº 2 de Chopin junto a la Chamber Orchestra of Europe en el Palacio de Esterházy, actuación que fue retransmitida por Medici.tv.
La temporada 2026/27 marca una importante expansión de su trayectoria internacional. Será Artista Residente de la Real Filharmonía de Galicia, donde actuará como solista en tres conciertos para piano diferentes: el nº 1 de Rajmáninov, el de Grieg y el nº 1 de Chaikovski. Eva interpretará también el ciclo completo de los conciertos para piano de Rajmáninov y la Rapsodia sobre un tema de Paganini junto a la Armenian State Symphony Orchestra en otoño de 2026. Debutará con la Houston Symphony, Columbus Symphony, Quebec Symphony, Dresden Philharmonic, Munich Symphony, Staatsphilharmonie of Rheinland-Pfalz, Danish Philharmonic, Slovak Philharmonic, Bournemouth Symphony, Sofia Philharmonic, Orchestra della Toscana, Zagreb Philharmonic, Orquesta Sinfónica de Bilbao y Orchestre National de Montpellier. Realizará una gira de recitales por Estados Unidos que incluirá el Seattle Theatre at Meydenbauer Center y la San Francisco Symphony Recital Series, y actuará asimismo en el Festival Rafael Orozco de Córdoba y en la Haarlem Concert Hall.
Gevorgyan es invitada habitual de importantes festivales internacionales, entre ellos el Heidelberger Frühling Festival, Bad Kissingen, Festival de Piano de Brescia y Bergamo, Bach Montreal Festival, Festival Internacional Cervantino y La Roque d’Anthéron. Ha ofrecido recitales en prestigiosos escenarios y ciclos como el Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo de Madrid, Casa da Música de Oporto, Laeiszhalle de Hamburgo, Seoul Arts Center, Forbidden City Concert Hall de Pekín, Victoria Hall de Singapur, Amare Masterpianist Series de La Haya y Concertgebouw de Ámsterdam.
Eva Gevorgyan ha dejado atrás la etapa en la que se definía por su potencial. Lo que la define ahora es su sustancia: sonido, estructura, disciplina, fuego… y la rara capacidad de hacer que el virtuosismo parezca inevitable.
